Guías
Punto de reorden: cuándo volver a comprar
Equipo de producto de FlowPOS
Quedarte sin un producto que vendés seguido es perder la venta. Comprar de más tampoco resuelve: el exceso ocupa espacio y deja dinero quieto que podés usar en otra parte del negocio.
El punto de reorden responde una pregunta concreta: ¿cuánto inventario debe quedar antes de hacer el siguiente pedido?
Qué es el punto de reorden
Es el nivel de existencia en el que conviene iniciar una compra para que el producto llegue antes de que se agote lo que tenés.
No significa que ya se terminó. Significa que, con lo que vendés y lo que tarda el proveedor, ya es momento de volver a pedir.
En una tienda de barrio que vende unas 4 unidades al día, con un proveedor que tarda 5 días y 10 unidades de reserva:
4 × 5 = 20 unidades durante la espera
20 + 10 = 30 unidades
Cuando el inventario llega a unas 30 unidades, es momento de hacer el siguiente pedido.
La fórmula
Punto de reorden = consumo promedio diario × tiempo de entrega + stock de seguridad
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Hacen falta tres datos: cuánto vendés, cuánto tarda de verdad el proveedor, y cuánto querés guardar de más.
Cuánto vendés por día
Si en los últimos 30 días salieron 120 unidades, el consumo promedio es
120 ÷ 30 = 4 unidades por día.
No todos los productos se comportan igual. Algunos salen todos los días y otros tienen ventas irregulares. Promociones, fines de semana, Navidad, regreso a clases y feriados mueven el número. Usá el historial como referencia y recalculá cuando el ritmo cambie.
Cuánto tarda el proveedor
Si pedís el lunes y normalmente recibís el viernes, contá 4 o 5 días.
El dato que importa no es el que el proveedor promete. Es el que tarda. Si dice 3 días y casi siempre llegan entre 5 y 7, calcular con 3 te deja sin producto. Un historial de compras y recepciones muestra quién entrega a tiempo y quién se atrasa.
Qué es el stock de seguridad
Es una cantidad extra para dos casos: que la demanda suba de golpe, o que el pedido llegue tarde.
Si normalmente vendés 4 al día y una semana pasás a 7, o si esperabas el pedido en 5 días y llega en 8, sin esa reserva te quedás en cero. Tampoco es una excusa para llenar la bodega. El exceso también cuesta. El punto es el equilibrio, no el máximo.
Un ejemplo completo
Una farmacia vende unas 6 unidades al día de un medicamento. El proveedor tarda 4 días y guarda 12 de seguridad.
6 × 4 = 24
24 + 12 = 36
El punto de reorden es 36 unidades. Cerca de esa cifra, conviene armar el siguiente pedido.
No uses el mismo mínimo para todo
Cada producto vende distinto, tarda distinto en llegar y pesa distinto en la venta. Uno puede ser difícil de conseguir y estacional. Otro sale una vez cada varias semanas. El mismo mínimo para los dos no tiene sentido. Los que más vendés, o los que más duelen cuando faltan, merecen el cálculo propio.
Cuántos días de inventario te quedan
Días de inventario = inventario actual ÷ venta promedio diaria
Con 40 unidades y 5 de venta diaria, 40 ÷ 5 = 8 días. Para quien administra, "8
días" dice más que "40 unidades". Si el proveedor tarda 7, ese producto hay que
revisarlo ya.
No olvides lo que ya viene en camino
Podés tener 20 unidades, un punto de reorden de 30, y 50 unidades que llegan mañana. Mirando solo lo que hay en el estante, la conclusión es comprar. Ya compraste.
Una reposición ordenada mira el inventario disponible, los pedidos pendientes de recibir, lo reservado y los traslados entre sucursales. Si no, el mismo producto se pide dos veces.
Cuánto comprar
El punto de reorden dice cuándo. La cantidad sale de un inventario objetivo.
Si el objetivo es 100, hay 25 disponibles y 15 en camino, el inventario esperado es 40. Para volver a 100 faltan unas 60 unidades. Después entran las condiciones del proveedor: pedido mínimo, cajas completas, descuento por volumen y si hay existencia.
Si no alcanza para reponer todo
El cálculo puede pedir Q15,000 y en caja hay Q6,000. Entonces se prioriza.
Alta. Lo que representa mucha venta, rota rápido y el cliente espera encontrar siempre.
Media. Venta frecuente, pero puede esperar unos días.
Baja. Poca rotación, o ya hay suficiente.
El capital va donde el faltante duele más. Empezar por 20 o 30 productos importantes rinde más que configurar el catálogo entero el primer día.
Errores que se repiten
El mismo mínimo para todo el catálogo. Ventas y proveedores no son los mismos.
Comprar cuando ya casi no queda. Si el proveedor tarda varios días, ese momento ya es tarde.
Confiar en la memoria. Con pocos productos funciona. Con más catálogo, más sucursales y más proveedores, deja de funcionar.
No registrar entradas y salidas. Si lo anotado no coincide con el estante, cualquier fórmula sale mal.
Ignorar las compras pendientes. Terminás pidiendo dos veces lo mismo.
Guardar de más por si acaso. Ese inventario es dinero detenido.
De comprar de memoria a comprar con datos
"Creo que ya quedan pocas." "Pidamos otras dos cajas." "La semana pasada vendimos bastante." Alcanza cuando el catálogo es chico. Después la pregunta útil deja de ser qué creemos que falta, y pasa a ser qué productos piden reposición según el inventario, las ventas y el tiempo real de entrega.
En el control de inventario definís un mínimo por producto. Cuando la existencia baja de ese punto, el sistema te avisa. El número lo calculás vos, con la fórmula de arriba. Lo que evita el registro es descubrir el faltante cuando el cliente ya preguntó.
Empezá con diez productos
No hace falta el catálogo entero esta semana.
- Elegí los 10 productos que más importan.
- Revisá cuánto salió en los últimos 30 días.
- Calculá la venta por día.
- Anotá cuánto tarda de verdad el proveedor, no lo que promete.
- Definí un stock de seguridad chico.
- Calculá el punto de reorden.
- Volvé a mirarlo en unas semanas.
El objetivo no es un cálculo perfecto. Es dejar de comprar solo cuando ya es una emergencia. Un inventario bien administrado no es tener más producto: es tener el producto correcto, en la cantidad correcta y en el momento correcto.