Facturación FEL
Cómo anular una factura FEL
Equipo de producto de FlowPOS
En papel, una factura mal hecha se rompía y se hacía de nuevo. Bajo FEL el documento ya está registrado en el momento en que se emitió, así que romperlo no lo deshace: hay que anularlo, y la anulación queda registrada también.
Esta guía explica cuándo corresponde anular, cuándo no, y qué hacer cuando ya pasó el plazo.
Anular deja el documento sin efecto
Una anulación declara que ese documento no debió existir. No lo borra —nada se borra en FEL— sino que lo marca como anulado ante la SAT, y a partir de ahí no cuenta para nada: ni para tu IVA, ni para la contabilidad de tu cliente.
Eso es distinto de corregir. Si la venta ocurrió y solo cambió el monto, lo que corresponde es una nota de crédito, no una anulación.
La regla práctica, y es la única que hay que recordar:
Si la venta entera no debió pasar, anulás. Si la venta pasó pero el monto cambió, emitís nota de crédito.
Los cuatro casos en que sí corresponde
Se facturó dos veces. El caso más común, y casi siempre por reintento: el cajero no vio la confirmación y volvió a emitir. Se anula el duplicado, no el original.
Se facturó al cliente equivocado. Un NIT mal escrito, o el cliente anterior todavía seleccionado en la pantalla.
El cliente devolvió todo el mismo día y la venta no llegó a existir en la práctica. Si devolvió parte, no es anulación.
El monto está mal de raíz. Un precio equivocado que cambia la venta entera, no un ajuste.
Qué hacer antes de anular
Tres comprobaciones, en este orden. Las tres evitan anular algo que no había que anular:
- Confirmá que el documento existe y está autorizado. Un documento que quedó en cola por falta de conexión todavía no es una factura. No se anula: se espera, o se revisa por qué no se certificó.
- Buscá el duplicado antes de anular el que tenés a la vista. Si hubo reintento, el primero es el válido.
- Mirá si el cliente ya lo usó. Si tu cliente empresa ya registró esa factura en su contabilidad, la anulación le genera un problema. Avisale antes, no después.
El plazo
Hay un plazo para anular, y lo define la SAT, no tu sistema de punto de venta. Es lo más importante de esta guía y la razón por la que conviene revisar los documentos del turno al cerrar y no a fin de mes.
No lo tomes de un artículo, incluido este: el plazo y las condiciones cambian con la normativa. Confirmalo con tu contador o en el portal de la SAT, una vez, y dejalo escrito donde lo vea quien está en la caja.
Lo que sí es general: mientras más temprano, más simple. Un error detectado el mismo día se anula; el mismo error detectado en tres semanas puede ya no ser anulable.
Cuando ya pasó el plazo
No es un callejón sin salida, pero deja de ser una decisión de la caja y pasa a ser una de tu contador. Según el caso, el camino suele ser una nota de crédito que revierta el efecto del documento, con el registro contable que corresponda.
La diferencia práctica: la anulación es una acción del sistema, y la corrección fuera de plazo es un asunto contable. Por eso la revisión diaria del turno importa — es lo que mantiene los errores del lado barato.
Lo que la anulación consume
Vale saberlo porque sorprende al primer mes: una anulación es un documento para efectos de tu contrato con el certificador. Si tenés un paquete por volumen, las anulaciones y las notas de crédito lo consumen igual que las facturas.
Un negocio con muchas devoluciones consume más paquete que lo que proyectó por su número de ventas. Si te pasa, la pregunta no es el paquete: es por qué hay tantas devoluciones.
Lo que conviene dejar registrado
Cada anulación debería tener, aunque sea en un campo de nota:
- El motivo, en tres palabras — duplicado, NIT equivocado, devolución total
- Quién la hizo
- Si hubo un documento nuevo emitido en su lugar, cuál
No es burocracia. Cuando tu contador cierre el mes y vea tres anulaciones seguidas, la diferencia entre un minuto y una hora es si alguien escribió por qué.
Cómo se ve en un restaurante
En un restaurante el caso típico no es el duplicado: es la mesa que se facturó completa cuando iban a pagar por separado. Se anula el documento y se emiten las cuentas divididas.
Eso se evita antes de facturar, no después: preguntar cómo van a pagar al llevar la cuenta a la mesa es lo que reduce las anulaciones de un restaurante casi a cero.
Resumen
Anulás cuando la venta no debió existir; emitís nota de crédito cuando el monto cambió. Revisá los documentos del turno al cerrar, no a fin de mes, porque el plazo lo pone la SAT. Anotá el motivo. Y confirmá el plazo vigente con tu contador.
El mecanismo completo —credenciales, tipos de documento, qué cambia en la caja— está en facturación electrónica FEL.