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Facturación FEL

Del cuaderno a FEL: digitalizá tu tienda en 7 días

Equipo FlowPOSPublicado 5 min de lectura

Equipo de producto de FlowPOS

Mucha tienda en Guatemala funciona bien con un cuaderno. Anota la venta, anota el fiado, y al final del día la cuenta cuadra más o menos. El cuaderno no falla por ser viejo; falla el día que hay que emitir un documento electrónico y no hay de dónde sacarlo.

Esta guía es el plan de siete días para pasar del cuaderno a facturar FEL sin cerrar el local ni perder el historial. Un negocio de una caja, con la ayuda de una persona.

Antes del día 1: lo que hay que tener

Dos cosas se contratan aparte y tienen tiempo de trámite. Si esperás al día 5 para empezarlas, el plan se estira semanas:

  • El régimen fiscal definido con tu contador. Pequeño Contribuyente y régimen general no emiten los mismos documentos, y se configura una sola vez.
  • El contrato con un certificador autorizado por la SAT. Es quien autoriza cada documento. Se contrata por separado del punto de venta.

Empezá las dos hoy, aunque el resto lo hagas la semana que viene.

Día 1 — La lista de productos

La tarea más larga del plan, y la que decide si el resto sale bien.

No captures todo. Sacá los productos que se venden de verdad: los que rotan en una semana normal. En una tienda de barrio suelen ser entre ciento cincuenta y cuatrocientos, no los mil que hay en el estante.

Por cada uno necesitás cuatro datos: nombre como lo pide el cliente, precio de venta, precio de compra y unidad (pieza, libra, caja). El precio de compra es el que la gente omite, y es el único que permite saber después si estás ganando.

Si ya tenés una lista en Excel o en el celular, importala en lugar de escribirla.

Día 2 — Cargar y ordenar

Subí la lista y agrupá por categorías que usarías para buscar en la caja: abarrotes, bebidas, limpieza, golosinas. No hace falta una taxonomía; hace falta encontrar el producto en tres segundos.

Dejá los diez o quince más vendidos a la vista. Esa pantalla es la que va a usar el 95% de las ventas.

Día 3 — El conteo inicial

Contá lo que hay y cargalo como existencia inicial. Es tedioso y es la única vez que se hace completo.

Dos reglas que ahorran discusiones después: contá con el local cerrado o en la hora más muerta, y anotá la fecha del conteo. Un inventario inicial sin fecha no se puede auditar contra nada.

Lo que no se venda nunca —la caja de algo que lleva dos años ahí— anotalo aparte. Es tu primera lista de qué liquidar.

Día 4 — FEL

Con el certificador contratado, configurá sus credenciales y los datos del establecimiento tal como están registrados ante la SAT: dirección, nombre comercial y código de establecimiento. Si no coinciden con lo registrado, el certificador rechaza los documentos, y el error aparece recién al intentar facturar.

Después emití una factura de prueba por una venta chica, real, y revisá que traiga su número de autorización. No des por configurado lo que no viste salir.

El detalle de qué cambia en la caja está en facturación electrónica FEL.

Día 5 — Los fiados

La parte que casi siempre se deja para después y no debería, porque es la que el cuaderno llevaba peor.

Cargá cada cliente con saldo pendiente y el monto. No hace falta el detalle histórico de cada compra: hace falta el saldo, el nombre y el teléfono. A partir de ahí el sistema lleva la cuenta.

Este es el día en que conviene decidir una política, aunque sea simple: a quién se le da crédito, hasta cuánto, y cada cuánto se cobra. El cuaderno no obligaba a decidirlo; tener los saldos a la vista sí.

Día 6 — Un turno en paralelo

Un día operando con los dos: el sistema y el cuaderno. No es desconfianza, es calibración.

Al cerrar, comparalos. Las diferencias que aparecen son siempre las mismas tres, y todas son de proceso, no de software: ventas que no se registraron porque había cola, precios que en el cuaderno estaban redondeados, y fiados anotados en el cuaderno que nadie cargó.

Día 7 — Cerrar solo con el sistema

Cerrá el turno usando únicamente el sistema y registrá la diferencia, aunque sea cero. Un corte sin diferencia anotada no es un corte cuadrado: es un corte del que nadie sabe nada.

Guardá el cuaderno. No lo tires: es tu respaldo del mes anterior y el único registro de lo que pasó antes del día 1.

Lo que se rompe, y cómo evitarlo

Tres cosas fallan en casi todos los cambios de este tipo:

Capturar el catálogo completo el primer día. Se abandona a mitad y queda medio sistema. Empezá por lo que rota.

Saltarse el precio de compra. Sin él el sistema te dice cuánto vendiste, que es justo lo que el cuaderno ya te decía.

Dejar los fiados fuera. Quedan en el cuaderno, el cuaderno se sigue usando "solo para eso", y a los dos meses hay dos sistemas otra vez.

Qué cambia al mes

No es la facturación: eso cambia el día 4. Lo que cambia al mes es que empezás a tener respuestas a preguntas que antes no se podían hacer — qué se vende y qué no, cuánto deja cada cosa, quién debe y desde cuándo.

Si tu negocio es una tienda, ese es el orden que este plan sigue. Si es un restaurante, el día 1 cambia: primero las mesas y la carta, y el inventario de insumos después.

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